Maldita sea aquella prisa con la que llegan estas horas;
El día un suspiro y la tarde un delirio de añoranza
Rato ha pasado ya del festín, humilde, pero gratificante
Otra vez me encuentro frente al castigo del silencio
Aquel que me recrimina y hostiga con agujas e inquina.
Alguna vez aliado y amante, hoy un patán que me acecha
Los muros, convertidos en parlantes nocturnos, lo amplifican
La sinfonía aterra, acobardaría al más loco deseo de amor
Su belleza está en la crueldad que despacha con una sonrisa en su espalda
No existe salida, lo he intentado y todo ha fallado.
Me miro al espejo y no me conozco, ni tonos ni rasgos me son propios
¿Acaso tanto he pecado?, ¿Perdí mi camino o si quiera he tenido uno?
Solo siento el agarre por detrás de mi cuello, todo se paga tarde o temprano
Mi fiel y peluda compañera se acerca cansada, quiere dormir
Una mirada de cariño y pedido me apunta, ¿Sabrá del sufrir?
Mi corazón retoma su ritmo y decide alzarla, la cargo en brazos
Su pelaje se lleva mis penas, las cadenas se caen y la locura se enfría
Pequeña y marrón, con más personalidad que yo…
En todo su extenso y suave pelaje mis dolores se alivian
Detrás de sus orejas el tiempo ha marcado, varios tonos blancos…
Mis canas aún no llegan; otro tajo a mi sentir
El tiempo es cruel, sabio y justo, pero no me sacará este abrazo
Tampoco el sentir y la mirada, la lamida en la cara
Sentir como se acurruca en mi cuando nos tapo con la frazada
Sentir su corazón latir y su hocico roncar
Pero que tonta he sido…
Llorando al vacío, lamentando lo perdido;
Pero si acá tengo tesoros invalorables
Corazones que hacen que todo valga la pena
Que el silencio y los muros sientan el sentir
Puesto mi locura se llama vida y mi síntoma vivir
Nada dura para siempre, eso me incluye
El tiempo y el ciclo me pueden arrebatar todo, incluso a mi
Pero jamás podrán tocar todo lo que he vivido, creado y amado
¡Qué ironía!, fuerzas absolutas que en su crueldad no pueden arrebatar o más preciado
Risa eterna frente a los bufones del azar.

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