En enero del año 2019 un buen amigo de la familia, nuestro abogado Luis Mario Dolgopol, murió bajo situaciones que incluso hasta el día de hoy no están claras y creo que nunca se aclararan.
Dolgopol, muerto a la edad de ochenta y dos años fue una persona que logró inyectar, quizás sin saberlo aunque dudo que haya sido así porque era una persona muy experimentada, mucha vida en mi. Recuerdo que a mediados del año 2015 mi familia y yo estabamos en una situación que no le deseo a nadie: Con una soga en el cuello llamada desalojo inminente, y legalmente no teníamos los medios para protegernos ni defendernos de tal atropello sobre nuestra propiedad privada. La persona encargada de velar por nuestra seguridad legal en aquel entonces era un sujeto llamado “Mario Benitez”, un abogado típico de la ciudad que tiene una historia de creerse el lobo de wall-street con su traje y zapatos pero que a la hora de pelear casos duros y ajustados no puede mantenerse en pie ni siquiera dos rounds. Dicho el caso, en aquel momento cuando recurrimos a él con la orden de desalojo en nuestro pdoer, el tipo simplemente nos dijo que no podía retomar el caso que el mismo peleó por más de ocho años debido a que estaba enfermo y que planeaba jubilarse. Más adelante gracias a Dolgopol nos vinimos a enterar que luego de que mi familia ganó el primer juicio (Donde se sentenció a la parte que intentaba echarnos a 4 años de condena que cumplieron bajo el régimen de “probation”), lo que se debía hacer en términos de legalidad era comenzar inmediatemente con la “Nulidad de escritura”, para erradicar la escritura falsificada que estos parásistos usaban para atacarnos. (Fue y es una escritura ilegal ya que la única persona que podía firmar dicho documento, el cual acreditaba un 50% del departamento, había muerto en el año 2006 y ellos tenían una escritura que era del año 2010). Al terminar el primer juicio, lo que se debió hacer es iniciar esos procesos para nulificar esa escritura ilegitima, sin embargo nuestro abogado nunca nos avisó de tal detallazo y además desapareció una suma de dinero que, supuestamente, debían pagar la parte que perdió el juicio. El tiempo pasó, mis padres se durmieron en los laureles y en el año 2015 nos cayó el regalito de la orden de desalojo, firmada y ejecutada sin aviso previo y por una jueza que reside en el distrito de la Matanza. Entre una basura de ser humano y un escribano igual o más basura que el anterior mencionado, lograron arruinar más de diez años de vida de una familia y mandarlas a vivir infiernos que solo podrían ser descritos con gritos desgarradores más que con palabras de lo insufribles y traumantes que fueron & son.
Ya que el negligente y pusilánime Benitez no quería tomar el caso, decidió “ayudarnos” pasándole el caso a una “Muy buena amiga” de él. Esta amiga de Benitez resultó ser una harpía maligna e insegura, que no pudo mantener los nervios cuando intenté preguntarle cosas sobre el juicio para poder entender mejor nuestra situación. Aún recuerdo que yo, como toda una estúpida, me sentí maravillada por la ferocidad de sus palabras, “Yo represento a tu madre, no a vos. No me gustan los interrogatorios”; y ojo, esto después de que yo misma le haya dado una suma de quince mil pesos para curbrir supuestos gastos de litigio y presentaciones legales de escritos que luego, gracias a Doglopol, descubrimos que eran totalmente inútiles ya que la tipa sabía que no servirían, ya que estaban presentados fuera de término y con múltiples errores de presentación que los anulaban al instante. La sanguijuela esta no solo nos sacó casi cincuenta mil pesos argentinos, si no que además tuvo el tupé de acusarnos luego con Benitez diciendo que yo y mi madre fuimos a intimidarla con golpearla junto a cuatro personas más, como si fueramos un grupo de rap de los años 80. Por cierto, ese dineral que mencioné antes es algo que no teníamos y que para poder acceder al mismo tuvimos que pedir prestamos en bancos a una tasa astronómica que recién solo hace un año terminamos de pagar y que casi nos puso de vuelta en la calle. Total, que la bicha esta nos terminó hundiendo aún más en el caso y eventualmente la “despedimos”, luego mi madre habló con Benitez ya que la tipa nos pedía aún más dinero. Por algún motivo, la rata Benitez nos recomendó al ser humano que más he querido fuera del ámbito personal y familiar en la ciudad: El abogado del cielo y las estrellas: Dolgopol.
Nuestra primera reunión fué en un bar que el frecuentaba (Al igual que la mayoría de los abogados, es como un fetiche público de ellos ir a bares que te cobran una millonada por una taza de 5 milimetros de café y 10 de espuma.), nos reunimos, nos saludamos y desde un principio el hombre fue un pan de dios, muy buena onda y siempre intentando relajarnos, calmarnos, quizás habrá visto el terror que pasabamos en nuestra mirada. Entendió nuestra situación económica y nos ayudó a llevar los gatos dandonos la posibilidad de pagarle en cuotas, y solo cuando era necesario. Siempre trabajó duro, desde el minuto uno, y si bien no tuvo la suerte de evitar el desalojo, si estuvo incluso el primer intento de desalojo donde logró que nos dieran un mes de gracia para poder empacar nuestras vidas y marcharnos a lo frío desconocido. Hay miles de detalles que no puedo incluir aquí, y quizás nunca los incluya en ninguna entrada, cosas tan horrendas vividas no merecen ser recordadas y muchos menos inmortalizadas en ningún medio. Durante nuestros años de exilio, que aún continuan, Dolgopol trabajó duro y siempre peleando contra un sistema judicial que es, exceptuando algunos casos demasiado extremos, el peor del continente. Trabas, tiempos largos, incluso mentrias por parte del sistema judicial siempre intentaron detener nuestro intento de defensa y reclamación por el robo de vida que hemos sufrido al igual que el de nuestra propiedad. Tan así está siendo, que incluso se nos acusó de falsificar firmas de documentos que nos pertenecen y que el mismo Dolgopol en su momento firmó frente a nosotros (Decían que no era la firma del abogado y tampoco la nuestra, lo sé, suena super estúpido. Es como decir que yo no estoy escribiendo esto, si no que otra persona está escribiéndolo para intentar incriminarme de que yo lo estoy haciendo).
Mis últimos momentos con Dolgopol fueron de novela, recuerdo que fuí a entregarle unos papeles que mi madre firmó ya que ella no podía ir porque no se sentía bien, mi padre me había acompañado porque yo no poseo aún el valor para poder viajar sola por la ciudad sin miedo a perderme, soy bastante básica en ese y muchos otros sentidos que muchas personas (por no decir casi todos) manejan sin dificultad alguna.); al terminar la diligencia Dolgopol me dijo que si lo quería acompañar en el viaje de regreso, teníamos que tomar el colectivo número cinco de camino a la parte céntrica (Geográficamente) de la ciudad. Su casa quedaba ahí y yo debía ir por ahí para acercarme a la estación de tren y emprender el regreso a donde estoy viviendo… sin embargo no podía acompañarlo ya que mi padre estaba conmigo y tenía que regresar con él. Al llegar a la estación me inventé una excusa de que me quedaría para ir a visitar un amigo que vivía ahí cerca (Ja, suena mucho más ridículo escrito que en mi cabeza), esa tarde él estaba muy deprimido… su esposa estaba enferma ya desde hace mucho y cada vez estaba peor, el intentaba ayudarla y cuidarla pero es difícil cuidar y sanar cuando el cuerpo de otro ser humano simplemente ya está dejando de funcionar correctamente, incluyendo la mente. Fueron minutos que disfruté, me gustaba la compañía de Dolgopol porque sentía que era como un tío lejano que me estaba defendiendo de las injusticias de la gente maligna, intenté animarlo, tristemente ese acto me dejó una secuela de por vida que quizás cuando sea anciana recuerde con gracia, o en el peor de los casos recuerde con amargura. Cuando llegó finalmente el colectivo, nos paramos y le dije antes de despedirlo “Animese, lo lindo de la vida es vivirla”, él me miró, me sonrió y nos abrazamos para despedirnos. Subió al bus, y esa fué la última vez que lo vi… la última vez que lo vería.
Regresé con mi padre y nos volvimos a nuestro lugar de origen. Diciembre pasó, luego enero, y finalmente en febrero mi madre empezó a preocuparse de que no recibíamos llamado de Dolgopol… decidió llamar a Benitez, y el tampoco sabía nada sobre Dolgopol desde hacia ya mucho tiempo. Nos dijo que nos reunamos y así fue. En el bar a unos metros de donde nos encontrabamos con Dolgopol fue que nos reunimos con Benitez, y allí nos dió la noticia de que Dolgopol había muerto. Nos dijo que, esto es un supuesto ya que nunca vimos evidencia de que sea verdad o que sea mentira, Dolgopol estaba por cruzar una calle y una moto paró, dos sujetos, uno al volante y otro con un palo, el del palo lo golpeó detrás de la nuca y arrancaron. Dolgopol cayó al piso y murió. Nunca supimos nada de una investigación, ni siquiera la esposa (La cual fue contactada por Benitez mediante telefono) dijo nada sobre el asunto, nadie se acordó del pobre Dolgopol, nadie se acordó de que había muerto. Aquella persona que debía, si quiera, acordarse de que tenía un esposo que la cuidaba y le daba vida, ahora solo le interesaba su dinero, a pesar de ser una vieja chota que vivía bien y tenía una buena jubilación. Nunca supé si la historia del asesinato fué verdad, quizás si, después de todo esa vez que estuve con Dolgopol fuimos a unas partes de tribunales que era donde se tomaban casos de violencia armada y temas así, quizás alguién no quería que Dolgopol siguiera siendo abogado y lo mandó a matar… además está la cuestión de que Dolgopol también nos estaba representando contra la abogaducha estafadora (Que por cierto, olvidé mencionar que el karma es jodido y no hay que hacer daño a la gente, menos cuando son personas en necesidad.. la tipa después de que nos dañó de la manera que lo hizo sufrió la justicia divina del Karma: Su esposo se murió, y la plata que nos sacó pasó a valer prácticamente nada para una vida cargada de gastos como la suya.). Recién en finales de febrero pude encontrar algo en internet sobre la muerte de Dolgopol: Al ser una persona judia, estaba asociado a una organiazción llamada “AMIA”, la cual tiene un registro obituario de los fallecimientos de personas judías y además da servicios de sepelíos. Dolgopol apareció en los listados a finales de Febrero, junto a su edad de nacimiento, edad de muerte, y parcela en el cementerio. Quizás algún día vaya a visitarlo, aunque se que mi corazón no podría soportar algo así, aún no.
Ahora Dolgopol es una memoria, y no muere el que no está si no el que es olvidado, y mientras mi corazón lata y mis pulmones respiren yo mantendré vivo a Dolgopol en mi memoria.
Y ahora quiero pasar a otro tema, uno que con mucha suerte podré convertir en un punto inicial, los primeros pasos en intentar hacer algo con mi vida. En el año 2005 tuve mi primera computadora, todo era nuevo y todoera puro. En el 2008 dí mis primeros pasos en explorarme, no a un nivel superficial, si no interno. Empecé a preguntarem quién era y cómo quería ser, cómo me gustaría sentir, cómo sentía y cómo quería que las cosas fuesen… reclamé mi identidad en un paso quizás cómico ahora, pero que en su momento para mi fué el inicio de mucho: Empecé a ser ella, y no simplemente una incognita online.
En un juego en línea empecé a ser personajes femeninos, y fue en uno en especial donde debido a eso experimenté mi primera experiencia con otro ser humano desde mi sentir y no desde mi apatía/ignorancia. En el 2008 inicié un viaje con otra persona, y luego conocí muchas más, a todas dañé y con todas tuve anécdotas que guardo en lo profundo de mi ser, los tiempos dorados donde todo era posible y no existían límites ni físicos ni monetarios para soñar, todo era puro y todo era sentir. Es inevitable que la gente se dañe cuando se anima a sentir, y tristemente encontré lo que en su momento creí que era algo llamado “amor”, claro que hoy me doy cuenta que no era tal cosa, era la ilusión de ello. Yo considero que el amor se puede experimentar de muchas formas, pero por más números que tengas o más vueltas que de la vida, el verdadero amor es aquel que existe, y no el que se mantiene o que simplemente está ahí. No me quiero poner demasiado filosófica con esto porque tampoco lo amerita, la cuestión es que desde marzo del 2008 hasta marzo del 2013 pasé años inolvidables, y no por las personas con las que interactuaba en si, si no por todo lo que yo experimenté en mi mente y corazón. Maduré y crecí a niveles que fueron asombrosos, y a pesar de que tantos años invertidos persiguiendo sueños y volando alto me costaron mucho, y que seguramente no dejaré de pagar por mis errores en mi vida personal, académica y profesional si no hasta dentro de mucho… no puedo negar que aprendí muchísimo a nivel intra personal, siemrpe me gusta pensar que fueron mis años de nacimiento. Conocí mucha gente, todos exceptuando un caso (Tutula Forever <3!) fueron mentiras, engaños, o simplemnete gente que se dejó llevar por la locura que yo me dejé llevar. La mayor cuota de Karma que tenía, y que yo sentía en los huesos, fué la que duró desde 2008 hasta el 2013. No es que no haya dañado otras personas y a ellas a mi, si no que esta duración en especifico fue la más significativa para mi en su momento. No por lo genuino, porque como dije antes, todo resultó ser una mentira y una falla de juicio mental terrible de ambas partes, si no porque fué la que más simbolizó toda esa época de mi vida. Esa deuda kármica, por haber arrebatado tantos años a mi misma y a otro ser humano, la terminé de pagar en el año 2018… no sé si todo lo que pasó desde el 2015 hasta ahora es producto de dicho karma, pero lo que si sé es que finalmente, en el 2018 me gané el derecho propio de pasar página finalmeente. y es gracioso porque ahora que lo pienso, en el 2018 ocurrieron eventos que me sacaron de un infierno que no puedo describir, y a pesar de que cai en otro de menor intensidad casi al instante, finalmente, en el mes de abril de ese año, llegué a un lugar donde yo y mi familia pudimos recuperar la paz y la seguridad que tanto buscabamos y soñabamos. A partir de ese entonces y hasta hace recientemente, las cosas fueron buenas. Paz, silencio, disfrutar de nuestras propias compañías, jugar con mis perritas, escuchar música, disfrutar de cada desayuno y cada merienda con mis padres. Nada dura para siempre obviamente, pero tampoco está todo tan feo como si lo estaba hace dos años. Siento que este año 2020 será el inicio, ponerme en forma con mi vida, recuperarme de los vacios abisales donde me dejé caer desde el año 2005, y más importante aún, finalmente crear nuevas memorias y dejar las negativas & dolorosas en el pasado. Nunca terminé la secundaria, nunca encontré un trabajo (Ni realmente tampoco lo busqué), nunca me preocupé por mi futuro, por mi bienestar ni por el de mi familia. Mientras yo jugaba a ser la princesa de una historia de amor, mi madre salía a trabajar en situaciones horrorosas para financiar mi apático trasero. Vender zapatos usados en las calles, en ferias… mi madre siempre hizo todo lo necesario y todos los sacrificios tanto para que mi padre y yo podamos estar felices, pero conmigo fue donde más sacrificios hizo. Padre igual nos salvó incontables veces, pero mi madre es el alma del equipo. Todos somos importantes en este conjunto, pero siempre hay una bisagra que une todo, y esa es mi madre. A veces me enojo y me desespero por pensar en todos los errores y fallas criticas que tuvieron mis padres a la hora de planear todo esto de venir a la ciudad sin prepararse, sin un plan, sin pensar en si quiera cómo asegurarse un techo propio… pero eso es injusto de mi parte. Hicieron los sacrificios que solo el amor puede demostrar y afrontar, me salvaron la vida incontables veces y además nunca bajaron los brazos, incluso cuando veían que yo me estaba abandonando. Ellos siempre me dieron la libetad más absoluta, a los 10 años caminaba por las calles de la ciudad a media noche y paseaba por vías, baldíos y zonas donde solo vagabundos y drogadictos dormían… tal nivel de libertad me hizo aprender el peso de mis errores, el peso de mi abandono, y de todas las oportunidades que desperdicié. Me hizo madurar mucho, al igual que sufrir más de lo que me gusta y puedo admitir. Años atrás mi sueño era Miami, o Portland Oregon. Trabajar para Google, vivir en un departamento hermoso y salir a la tarde a pasear con rollers por el central park en New York… todo era posible y estaba a mi alcance en mi mente. Es desesperante finalmente comprender que tus sueños pueden ser fácilmente alcanzables en tu mente, pero en la realidad están lejos, tanto que no sabes si toda una vida será suficiente para si quiera cumplir uno de ellos. No sé qué me deparará el futuro, ya no me animo ni atrevo a pensar, lo único que me interesa pensar en apagar los fuegos, en comprobar realmente si soy tan inteligente como me dejé creer ser, o incluso si soy tan humana como me creí alguna vez. Estos últimos días han sido muy difíciles, he tenido ataques de pánico (Los cuales no me daban desde el 2017), he tenido días enteros donde mi estómago era un atado de nervios e incertidumbre. A veces me siento tan irreal, tan eterea y abandonada.. abandonada por mi misma. Por algún motivo divino del cosmos aún tengo gente amiga. A veces me avergüenza saber que cosas tan simples como buscar un alquiler o buscar un empleo me hacen tener ataques de nervios & pánico, y son cosas que me da miedo y pudor hablar con alguien. Años atrás usaba este blog hasta para contar que me dolía la cabeza y eso me hacia sentir acompañada a pesar de que, en aquel entonces, estaba sola.
LA vida me ha pateado muy duro y en lugares donde no dejará de doler nunca, pero no puedo culparla porque yo decidí abandonarla hace más de una década y media, decidí abandonarme y las consecuencias de tales actos se pagaron, pagan, y pagarán. No sé si lo peor ya ha pasado, quiero pensar que sí y en mi corazón está el deseo de que así sea… sin embargo me da miedo a veces levantarme de la cama, porque no sé si es útil o no… uno de los peores sentimientos que he tenido en mi vida es el de no encontrarle sentido a la vida, no sentir esa chispa que antes me hacía mover los pies de felicidad al escuchar a mi madre regresar del trabajo, o sentir el estomago lleno de felicidad y optimismo, de que todo se podía, al oír que mi padre me decía “¿Tomamos matecocido?”. Quizás no recuperé nunca más esos momentos, pero me asusta que a pesar de que sé que mejores tiempos pueden venir, esfuerzo mediante por supuesto, aún así… a veces esa sensación de no querer seguir, de no poder levantarse del colchón me acecha. Podría continuar, pero prefiero dejar la entrada hasta acá.
Este año, y todos los que me sean posibles, estaré más activa con este blog. No por las visitas, no por la atención ni por una agenda, si no porque estar activa en este espacio es estar activa conmigo misma. A pesar de que suene algo bastante infantil, este Blog lo inicié en un momento de miedo y estrés absoluto, y siempre ha sido una gran herramienta para encontrarme a mi misma, quizás y ahora sea lo que necesito para intentar recuperarme de las garras del olvido.
“Y a pesar de todos los males vividos sigo perdiéndome entre el pensar & la realidad horrible de los actos de alrededor mío”


Deja un comentario