“La Toalla Marrón”

En la locura de la desesperación, conocí tu carisma y bondad
Años nos separan y continuarán haciéndolo
Un semblante en alto y ojos agobiados pero con buen humor
Una triste y desvencijada radio era tu única compañia
Padre de dos, proveedor de muchos más
Un galope blanco se apiadaba de tu soledad,.más era agua ajena y de marcado costillar
Abandonado y barbudo, lentes rayados y pelo enrulado
Sonriente ante la advercidad, culpable de tus propios pecados
En la vida fuiste glotón, regordete de alegria y desdichas
Tantos buitres engordastes y al final solo estabas
Uno de mis tesoros en tu regazo temblaba, mientras yo observaba
Tierras áridas y ajenas a mi realidad eran el campo de juego
Mi tripa ronroneaba y mi mente intentaba
Pase las puertas azules con cristales oscuros, no supe que esperar
Un saludo tímido y a rodar y a rodar
Mucho no sabía, ni el nombre me salía
Un fuerte apretón de mano fue suficiente, dos mundos se unían
Un reino prendido en llamas con uno en caída libre
Cuando el pelaje me calzó en las piernas, intercambiamos miradas
Miré con detenimiento los detalles, las marcas de vida
Mi sueño me vencia, y de pronto te escuché
Una oferta de helado!, me pediste no tenga vergüenza
Mi sangre, la preciada, en su salsa estaba
Mi otra sangre, la dorada, aturdida y deprimida estaba
Mientras tanto, todo era un caos en los planos de ideas
El tiempo pasó y te fui conociendo, siempre feliz
“Al mal tiempo buena cara” dicen, ni cara tenías para tanta maldad
Las cosas fueron buenas dentro de la burbuja de cartón
La sinergía hectagonal fue potente y envidiada
Su resplandor se sigue viendo y será asi por mucho
Loa entes oscuros que plagan esa tierra profana no podrán apagarla
Humilde y discreto, siempre con respeto.
Nadie se merece menos lo que te paso,
Pues te lavabas la cara con jabón de compasión,
Ironica la trifulca de tu vida fue, es, y será,
Lo que diste a ese grupo de locos sin suerte, fue lo que nadie te dió en tu duración,
Aberraciones creaste sin querer queriendo,
Verdugos glotones, desvariados, y hasta apropiados,
Miles de maldades acumulan entre todos,
No conocen el labor del buen comer ni de la sonrisa genuina,
Muchas veces pedirán perdon y tu se lo darás,
En el fondo llorarás,
La maldición que engendraste tanto fuera como por dentro demasiada grande es ahora,
No puedes escapar puesto tu has sellado el camino,
Manos se extendieron para salvarte, un desafio sondable,
Tu naturaleza cobarde selló tu tumba.
Una niña te recuerda, sin ser tu sangre ni explotadora,
Te lloró.
Ella vió y vivió los horrores, conoce de sangre y sabe del sabor
Miserias y locura son las sombras que siempre han acechado ciertos muros
Tu destino ella delineó con amarga precisión
No pudo hacer nada para ayudarte antes de la debacle,
Luego intentó pero tu miedo ganó.
La única que piensa en todas tus miserias, tu sufrir, tu pandemia emocional,
Se le hundió el corazón cuando te vió llorar, no le importó que la vieran
Ella justicia deseó pero su juicio ganó.
Eres prisionero de tus propias creaciones y del poder que has regalado, continuas con ataduras que tu has amarrado.
Ella sintió la mordida, la traición y la decepción de haber predecido tu cobardía.
Ella fuerte no era, pero estaba dispuesta a ser fuerte por ambos
Lo que al inicio fue devolver un favor se convirtió, bajo las llamas del odio, en un deseo infrenable de justicia y compasión,
Todos decian que no, antes el sol habia salido y ya se conocía la jugada,
Pero ella no les creyó, los ignoró a pesar de que en su sangre ella sabía que sería así.
Intentó, hasta aliados reticentes consiguió y al final te arrugaste.
En la mente de la niña existe el aprendizaje,
Todo lo bueno perdura, los momentos, las carcajadas,
Nada las borrará al igual que todo lo aprendido,
A pesar de que no olvidará el desenlace, ella prefiere recordarte a su manera,
Cuando te conoció estabas solo, sentado en una mesa,
La fiel radio y mucho silencio,
Ella fue la última en salir, y cuando te despidió de igual forma te vió,
Su corazón quedó marcado de por vida con esa ecena,
Sentado al otro lado de la mesa, solo, cara larga,
Luces apagadas, más silencio que antes y hasta la fiel radio,
Ella intentó sintonizar pero ni siquiera encendió…
Tu le dijiste que no se preocupara, que la arreglarías, que ella debía marchar ya,
Ella se mordió la lengua para no llorar, su corazón se hundió.
Te abrazó y te deseó lo mejor, ella un poquito murió.

Escrito el lunes 30 de julio del año 2018, 04:36 Am

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