Verduga dama de hierro; nostalgia.
Intangible y dolorosa, cargada de rencor… ponzoñosa.
Los huesos crujen con el latir del corazón.
No existe redención.
Los años pasarán y ella quedará, es glotona de lo salado.
Mil arañazos tienen estas líneas, destilan locura y laten paciencia.
El frío del invierno es un chiste para estas pieles gastadas.
Santos recorren la abadía de la memoria, cánticos mudos.
Los colores del verano traen sudores de melancolía.
No los busco erradicar puesto que no quiero desaparecer.
Los ojos asesinos lejos están de toda esta locura.
Pulso negro y recalcitrante de las manos; alguna vez amaron.
El otoño es el lago por el cual todo da vueltas
Los rumores de felicidad se regocijan con las oportunidades.
El potencial se escapa por los dedos cual arena de reloj.
La lágrima solitaria los recordará en toda su gloria y esplendor.
¡Oh primavera deliciosa, tan gustosa eres!
Nunca pierdes tu color ni tu gran sonrisa.
Tu danza es mi mayor descanso de todas las mareas.
El día que partas, triste será la tarde y cruel la madrugada.
Tal vez nadie conocerá el final de la historia;
Final de finales, no más dolor de locura.
Ni perdedor ni ganador, nadie se salva del punto final.
Triste será la ironía de los que sepan recordar y cantar.
Escrito originalmente el día 20 de Julio del año 2018.

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