Las quejas de las bisagras óseas se hacen más sonadas con el transcurrir de las noches.
La carne tiembla, esforzándose en el acto de olvidar.
Las almas cercanas combaten las sombras con actos desesperados.
Música, sueño, nostalgia y drogas. Todo fracasa cuando cae el telón de la noche.
Rios de apatía se tiñen con los insonoros lamentos del remordimiento
¿Será acaso culpa del destino que se repitan los ciclos?
Tantos han caído; los que lo rompen son solo leyendas.
Cada silbido del reloj molesta el tenor del silencio, irritante.
Toda una pulsación de paciencia es necesaria para poder dormir.
Miradas se intercambian pero todas ocultan algo.
En el juego de la rutina todos hacen sacrificios, su pena incomprensible.
En estos pagos todos eligieron mal, y siempre buscan equivocarse más.
Triste fetiche, no hay consuelo suficiente para tales flores marchitas.
El tiempo solo orgullo esboza de tantos ojos derrotados y mentes resecas.
Hasta los inocentes lloran, sabios contemplan y aceptan, los tontos no gozan.
No pueden
Mutilados
Nadie los perdona
Nadie los recordará.
Poema escrito el día 29 de Julio del año 2018.

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