D.M

Hace años te conocí, un loto negro era mi sentir
Lo que empezó como letras lujuriosas pasó a ser pasos pesados
Nervios de acero fueron mi merienda aquella tarde rosada
La razón gritaba “Locura”, el pecho respondía “Capricho”
En el fondo ni yo sabía qué era el por qué.

Aparatosa la jornada fue, de inicio a fin
Luego de varias vueltas deliciosas nos encontramos
Mis pasos deseaban perderse impulsados por los nervios
Un mundo de diferencia, tan grande como un par de fémures
Había mas que suspiros para aquella tontería.

Cuando los dos mundos se tocaron nada tembló, pero bonito fue
Un mundo de sensaciones se desarrollaron, casi todas nuevas
Los rocíos de la amargura se fueron, sabían que la locura duraría.

En pleno fuego colorado las palabras bañadas en piel estaban
El humor era más húmedo que el agua misma
Un secretismo se comía la inseguridad y precaución
Lo que hace tanto era una fidelidad al amor, hoy era un hecho
Profano, salvaje e indigno, pero físico, real y trivial.

Cuando el fuego se torno azul, nada importaba ya.
Un león rugió para luego ronronear, solo no estaba
¿Una locura?, ¿Capricho?, en ese punto solo había paz
Cimientos temblaban y venas pulsaban, las nubes lo vieron todo
Los alrededores eran plena ignorancia, yo solo respiraba
Una suerte titanica, nada de pausas ni sustos.

Las cenizas finalmente llegaron, el aire viciado estaba
La acción de bajar nuevamente al mundo de los mortales, perfecta
La normalidad de lo conocido me abrazó y me sentí realizada
Contaba segundos como si fuesen canicas cuadradas
Compañerismo interesante, glotona reacción impropia.

Triste, tal vez, para ti la escalada hacia abajo fue
Frustración oculta, una de tus tantas caras
Los tendones metálicos temblaban con nuestros pesos
Una puerta era la libertad de la doble moneda
A una esquina llegamos, mi pereza reinaba

Las palabras sonsas fueron, la regla de toda la jornada
Un triste pasajero rascaba por dentro
Sentía descarte, quería marcharme ya
Hoy reflexiono, la loca del averno
En esa esquina te despedí y tal, final de nada fue.

Tic tac hizo el reloj; la aventura quería más, solo tú.
Fácilmente te desnudé, ridículo e imperfecto
El grado de estereotipo fue difícil de creer
La cordialidad es virtud de dioses y regla de mediocres
La diferencia está en el detalle

Me vestí de negativos, mi ritmo te era desconocido
Ironía silbante: el estereotipo pensó que era, mi latir, un par
Cantabas latín, yo solo buscaba una mano amigable
Pena ajena daba tener la razón en cada predicción
Contigo me gradué de vidente.

Letras y diagonales zumbaban, mi cabeza temblaba
Bailes extraños me tocaron organizar, vuelta y revuelta
Mientras batallaba tú esperabas, paranoide escapada al culto de la amistad

Pocos intentos genuinos de conocernos, sello de plata y tridente
Básico y total instinto, dominado y atontado.

Los centímetros se tornaron en kilómetros tan solo en horas
Un abismo de estupor me saludaba con cada tintineo
No fue una mala decisión, solo una gran decepción
Otra más…
Nada más…

Me apiadé de la bestia, una guarida fuera del infierno
La desgracia me había besado antes, en pleno partido te cedí
Sabía lo que quería pero no lo anticipé
Las pistas estaban ahí, la bestia ronroneaba
Luego de la mediocridad, de lo obvio, la verbena comenzó.

La bestia me miraba a los ojos, plena furia, palabras ponzoñosas
No olvidar, no recordar, no titubear, no pensar…
Después de todo, no decepcionaste en mostrar tu verdadero ser
Después de tanta cháchara, tanto humo y tanto tango…
El que ladraba resultó ser un perro, triste, solo, y sarnoso.

Escrito el día 15 de Agosto del año 2018.

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