Hermoso el recuerdo de tiempos más amenos
Visto un traje de añoranza hacia las glorias del pasado
Sus testigos han desaparecido, el silencio se los tragó
La lucha por la emoción y la pasión dejó marcada la memoria
El camino ahora es tan distinto al que imaginé y sentí
Ni el sentir o el sonreír se viven como debería ser
Los mejores momentos serán negados
Olvidados…
Extraviados…
Tal vez odiados;
Pero siempre, hasta sus verdugos caen en el pecado
Aquel llamado deseo
Y es que la carne débil puede ser
Pero el sentir incomparable es, en su comprender
Un nombre se olvida, incluso una traición
Sin embargo un susurro al alma queda allí para siempre
Ni la voluntad más invencible escapa del rigor de la nostalgia
Razones varias, incontables y hasta reprochables.
Lo que escondemos en los muros a veces late
Nos persigue sin dar un minuto de respiro
Un entretejido maligno castigador y justiciero
Si se puede tocar el cielo; ¿Por qué volver?
Ni todo el sufrir del mundo justifica el beso equivocado
Retorcido estándar de alado deseo de aquella que no comprendemos
El tiempo audita los restos mortales
Las estrellas harán el resto
Tal vez cuando entendamos sea demasiado tarde
Está bien que sea así;
No siempre la luna sonríe ni el sol canta
El mayor deseo se deforma en el más desesperado anhelo.

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