El gigante anaranjado vigila a todos, su poder alcanza a todos.
La joven esta agobiada, si antes caminaba en cuatro patas ahora simplemente está recostada en la fría superficie.
Sus pensamientos son demasiados secretos como para que ella los pueda contar; el calor ya es demasiado.
Años atrás ella disfrutaba de morder flujos de agua que parecían la más gruesa lluvia, ahora, por ahora, debe conformarse con una simple taza de agua… eso sí, bien fresca.
Dentro de los muros ajenos el tiempo corre muy lento, verdugo caprichoso que no conoce reglas ni reconoce mandato alguno.
Ella se ríe, para su grandeza cosas insignificantes como el tiempo o la muerte no hacen efecto en su paz, puesto que su conexión con la vida esta más allá de las palabras.
Una sonrisa suya es fatal para la memoria puesto que la vida toma otro calor luego de presenciar tal acto divino.
Su mirada picarona despierta los instintos más infantiles y cualquier norma social vuela por la ventana, cualquier persona victima de ella, sea grande o joven solo querrá jugar y sonreír con ella.
Sus pasos pueden ser ligeros como si fuese un felino, zurcando la noche sin ser detectada.
Pero, como tantos otras, ella tiene muchos talentos ya que sus pasitos pueden, a veces… cuando ella quiere, ser escuchados desde muy lejos. Son como un tintineo cargado de gracia y ternura.
La reina de su propio reino, cuya locura es tan real como el sabor de estas letras.
Solo tiene un enemigo, el cual depende de ella para seguir existiendo.
Se ríe de la gran ironía, la disfruta, la goza y la controla.
Nos, simples mortales vestidos con simples taparrabos de ego, la miramos con fascinación, su semblante que nos derrite el corazón y reconforta el alma.
Libre de pecados y culpas, un símbolo de esperanza y filosofía de vida es.
Sus cabellos a la luz del gigante resplandecen cual cabellera dorada angelical. El tinte de las tinieblas nunca pudo hacerla desaparecer puesto que nunca pudo devorarla.
Inmortal será su legado, intangible su fantasía. La realidad la envidia ya que la verdad amante de ella es.
Tristes serán los ocasos que la recuerden, fortalecedores trazos de demencia escribirán su nombre en la pared.
Eterna será, el cosmos se arrodillará ante ella puesto que lo absoluto no será suficiente para su grandeza.
Escrito originalmente el día 11 de Enero del año 2018.

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