La madrugada da paso a la mañana sonriente
Misiles volaban por el aire y los dobles saltos eran el desayuno
Una sonrisa de placer y frenesí acompañada por adrenalina
Un mundo lleno de códigos era el sol y el océano
No habría meta alguna, solo vivir era la regla
Los fuegos artificiales eran a la tardecita
La noche era el final ideal para aquellos días
Todo en sincronía y armonía
Los muros blancos me miraban orgullosos
Una protectora puerta volaba por la continuidad
Esos días marcaban la diferencia
No existía niebla alguna que pudiese arruinar el panorama
Nada dura para siempre, siempre lo supe
La vida color de rosa es el más dulce de los manjares
Una lluvia, ni mojada ni física, se caía de tanta locura
El tono de las cosas irradiaba seguridad y estabilidad.
No existía pecado demasiado grande
No existía límite para aquella infección
Las púas de la rosa estaban podadas y maquilladas
No había ni ventanas ni barrotes
El concreto resaltaba solo por su hermosura
No había nubes, a pesar de la tormenta en el fondo de las ideas
Nadie pudo prever lo horroroso de la realidad
Ninguna serenata hubiera sido adecuada
Las sábanas tibias por la brea eran amigables
En sus brazos descansaba la paranoia y la dulce mentira
Nunca se sintió demasiado sola
Sueños reventados de una princesa con piel de cordero
Un día serán canciones
Un día todo tendrá un ritmo distinto
Un día su cara se confundirá con su memoria
Una noche las carpas blancas volverán para robar sonrisas.
Escrito originalmente el 30 de diciembre del año 2017.

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