“Fragmento Memento”

Tristes y limitados, los atardeceres colorados serán.
Tarda en llegar la sonrisa al gaucho.
Su melancolía no conoce de vergüenza.
Muy personal su difunto es.
Muchos miran… pero nadie llora.

Y es que es así, cantor angustiado y guitarra flaca.
Su serenata extraña, manos achacadas.
Más no se rinde, no conoce tal fuerza.
La brisa del paredón con botellas rotas, danza.
Sin boleadora ni “Ticky Tacka”, sin mate ni chocolate.

Los pasos tosen tierra andina, fresca y deliciosa.
Su poncho, malogrado retazo de coherencia, cuelga inerte.
Para él, todo es un sin sentido más.
Mira a la lejanía pero no se encuentra, ella.
Quizás pateando un poco más, nadie sabe.

Ya no se acuerda de la pluma y el tintero.
A veces se sueña pero se olvida, cree estar mejor así.
Las caballeras doradas y marcos recetados lo cuidan.
De ahí nace su fuerza y valentía, ígnato de amor.
El tiempo lo recela; este no será tragado.

Solo los pastizales lo reconocen a esta altura.
Ni sus pelajes o su galopante locura lo dislumbran.
A veces piensa en dónde se pondrá el traje de madera.
Luego se acuerda que la vida va desnuda.
Equinos dorados a la lejanía.

Ocho patas de alegría y lealtad, siempre detrás de él.
Varias melodías recorren su cabeza, ninguna propia.
En otro planeta sería una locura sideral, translúcido recuerdo.
En su cabeza las arenas del tiempo se detuvieron hace mucho.
Más de lo que ella puede recordar.

Escrito originalmente el día 26 de Febrero del año 2018.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conocé cómo se procesan los datos de tu comentario.

Proudly powered by WordPress | Theme: Baskerville 2 by Anders Noren.

Up ↑