Los enamorados de las palabras, humilde su deseo
Se cumple, promesa de amor
La espectadora se siente impotente e infantil, pero su madurez se impone
Ella, alguna vez estuvo en una silla de las mismas patas.
El voló, pero en su caso el pajarito tuvo las alas de metal
Montañas dividen los vínculos, los celos irracionales de la fiesta de la vida
Ellos ignoran, mejor par todos
Ella tormentosa, usando el machete de la madurez y la lógica contra los pastizales de las emociones profanas, celos y envidia.
Poco tiempo ha pasado, su conocer espontaneo
Los hilos del destino los unieron mediante una red intangible.
Su corazón no es malvado, solo ha sufrido demasiadas caídas
Afortunada ella es, su mente tiene una voluntad sublime sobre su cuerpo
Fortuna agridulce, pues su pecho esta intoxicado
Se aísla de las novedades, por su propia sanidad
Para ella son desconocidos, todos, excepto el dolor de la amargura
El fulgor de la pantalla, su amigo, mal pensado, la mira
Los tendones resisten las pulsaciones, mañana será otro día
Su piedad es el dormir, rejuvenecimiento moral para un pútrido violeta
Un esbozo en su semblante, rasgado de penuria y el paso del tiempo
Su venganza es ridícula, guerrera de imágenes cargadas de fantasía
El soplo del sol alimenta su hambre de locura
Tonos granulados, hoy ancestrales, llenan sus satelites
La promesa de lluvia observa, ignorante de la locura.
No todos son capaces de tanta gloria disfrazada.
La curiosidad, aparente disimulación, le genera incomodidad
La caja boba domina la partida, nadie la contradice
Ella cree saber más, su momento de demostrar sus colores espera
Durmiente, rodeado de todo
Sacrificio, caos, pelaje y agua fresca.
La carne negra es, anaranjado el reojo de su mente
El deber la llama, consonante
Ella pondera el futuro en otro plano
La realidad no sabe si debe existir o borrar.
Escrito el día 6 de diciembre del año 2017.

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