“Siesta”

La barriga soñadora triunfó por sobre la rutina
El corazón ocupado está, con sus reparaciones espaciales
La masa craneal aún no despabila, solo sabe de un agarre fuerte
La sangre azul fluye pero la roja aún va con demora.

Su espectadora realiza tareas aleatorias.
Ella ve un rey en lugar de una ruina, no es su culpa
Ambas sospechan pero ninguna actúa sobre el tema
Solo una sufre la penuria de la exótica verdad.

La reina, distraída por el ruido, se olvidó del par de ojos que la adulan
Sentada en una silla, cual protectora real, al lado de su reina
Ambas féminas, bigotudas y peludas, son las más femme de las tierras.
El resto son ogros jugando a la guerra.

La gracia solar genera cánticos en los pajaritos
Su escándalo la despierta un poco más rápido
Su deseo está pensando en el reino abandonado
Su corazón siente nostalgia.

Una resaca de lo temido por sus huesos: dolor de ideas.
El mediodía del pasado, acostada en una cama.
Su voluntad era acabar con el dolor, permanente.
Fue lo más aterrador de su vida, intangible pero absoluto

Lágrimas secas y de sueño interrumpido invaden a traición.
Una nebulosa memoria sobre tela sintética blanca la acosa
Reflejo importante, personal, de la fantasía más sabrosa.
Real nunca fue pero para ella, sólida como concreto y acero.

Un pútrido magma negro la intenta dominar
Su influencia es nata
Su presencia incapacitante difícil de eludir
Pero… el sufrimiento de ella sobrepasa cualquier intento de maestro.

La guadaña social llega finalmente
Promesa de placebo y relajación
El cráneo arde, el dolor susurra.
Ella no le teme, su tiempo aún es virgen.

Escrito originalmente el día 7 de diciembre del año 2017.

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