Los tonos azules se divierten antes de madurar a una claridad superior
La tortura del descanso cede, finalmente, ante el amanecer
Los pensares de la noche parecen tan ajenos y distantes
Mis párpados pesados están a pesar que mi cuerpo flota
Los huesos de mis pies crujen al asentarse sobre el suelo
Tal vez, un rumor de esperanza.
Con la llegada de cada día surge un temor, a que todo será igual…
La continuación de la locura, seguir esperando que el tren me pase por encima
Mi anhelo por el pasado a veces me visita aunque la despacho rápido
Qué tiempos aquellos… todo era tan insignificante y hermoso
Las tardes olían a posibilidad y las noches a felicidad
La dulce armonía del hogar y la estabilidad
A veces pienso en la gente que todavía vive en esas realidades de burbujas
No logro decidir entre sentir lástima o envidia
Tarde o temprano se rompe la ilusión pero su dulzura dura para siempre
Desde un apartamento en Hong Kong hasta una casa en Springfield…
Todos conocen y presumen del dolor, la felicidad real es algo prohibido
Cambian los idiomas y costumbres pero no el sentir.
El sol alimenta esa muy pequeña esperanza, sobrevive
Tal vez nadie conozca su historia de lucha o derrota
Pero el sol, la acompañará a todos lados.
La luna está hecha de queso pero faltan las galletas
Las noches aún no son dominadas, y el día tampoco en su mayoría
La clave está en no rendirse aunque el precio sea el más complicado.

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