Nuevamente me toca recibir el beso de la noche…
No me encuentra sola pero si asediada y olvidada
¿Cual es el sabor del color rosa?
¡Que alguien me lo diga, por favor!
De sus labios, tintes negros, brota aquel silencio que me puede.
Constantemente me castigo con la astilla del saber
No encuentro en mi nada familiar puesto el tiempo ha hablado
Los fantasmas del pasado ya ni se animan a reír, ¿Qué les queda?
Mi castigada vista solo puede ver lo que mis miedos me enseñan
¿Donde está ese coraje del Miami nocturno junto a Ocean Beach?
Todo avanza y yo sigo quieta, mirando las arenas de costas lejanas
Siento que un vacío espacial me separa de las infames metas
Antes todo era posible, todo era alcanzable.
¿Cómo puede ser que sienta el vacío del vacío mismo?
Además, añado, es lo más pesado que cargo en mis bolsillos.
Sé de las reglas y las piezas; pero no las conozco
Siento la necesidad del hambre; pero carezco de deseo
Mis piernas entumidas están de tanto pensar
Tengo un sol chileno y dos lunas tucumanas
Ocho patas y cuatro ojos; ¿Por qué no reacciono?
Mi tercer ojo me contó que cometí un error, una mala jugada
Profané mi vida, quise detener el tiempo sin pensar en algo…
La vida es imparable y siempre encuentra un camino
Para enseñar y castigar, su ejecutor de confianza: El tiempo
Ella no espera a nadie; la estoy buscando…
Pero esta carretera es larga, sinuosa y solitaria
Ella está tan adelantada que ni su rumor logro ver
Solo el danzar del calor inunda mi vista cuando la levanto del suelo
Son pocos segundos, tímidos y cargados de recelo
Tengo miedo de hacerla enojar más y que se me ponga de frente.
A veces pienso en los muertos, los vivos no tienen nada de interesante
Hombres y mujeres del pasado, que pavimentaron este camino con su sangre
¿Habrán enfrentado las verdades de este rodeo sin jinetes?
Siento tantos seguramente si, pero…¿Por qué el dolor es tan propio?
Hace tanto que no doy ni un paso, ya hasta me olvidé lo que se siente.
¿Qué le diré a la vida cuando la alcance finalmente?
¿Lograré alcanzarla?, ¿Aún puedo?
¿Acaso no es o sería una vida perseguir a la vida?
¿Eso sería vivir o morir en vida?
A veces pienso en tomar un atajo, pero le temo mucho al frío.
Mis ideas y memorias, algo que ni las piedra conocen.
Cuando me confronta el espejo no puedo dejar de pensar
Nada en mi mente, claro está, simplemente el acto de pensar en pensar
Tantas voces con sabiduría sin embargo la llama en mi, no está
Carezco de sentido pero abundo en sentir
Quiero gritar pero no tengo boca ni oídos que me salven o escuchen
Quiero vivir pero no sé cómo respirar mi propia vida
Quiero sonreír sin poder llorar por el ciclo tan cruel del Ying-Yang
Quiero competir pero no tengo brazos ni piernas
Quiero ganar pero no tengo las de ganar.
¿Qué…?

Deja un comentario