“Sin Nombre 8”

Cuando el cielo se aclara, claman los viejos.
Su dolor márfino es aplacado por sus pecados.
Los verdugos, con su triste y salvadora coordinación, llevan nombres.
Usurpadores de tronos, repugnantes bolsas de preocupaciones.
No saben del dolor.

La sangre no tiene peso ni iniciales, el show es lo importante.
Los vecinos son lo más preciado en la mente de los mantenidos.
Los mal criados anhelan eso y mucho más.
Los parásitos no conocen de decencia, ni un eterno castigo los persuade.
Solo lo quieren todo; todos.

Algunos viejos pelean por defender lo que les tomó toda su vida construir.
Casi siempre es demasiado tarde.
Otros son cobardes natos; nunca mostrarán los dientes.
Los masoquistas, presos a voluntad de sus propios errores.
Horrores.

Lo mejor es transitar estos grises pasajes en auto.
Altos y bajos, gordos y flacos, todos forman parte del ciclo de muerte.
Los que hoy ríen mañana llorarán sin aire en su pecho.
Todo lo que hicieron, hacen, y no hacen; todo, devuelto.
La dama vida sabe castigar a los que intentan corromperla.

Tácticas profanas generan aires de venganza.
Ese hedor fétido que busca consumir los corazones flacos.
Evitar pensar en ella es imposible, resistirla cuesta caro.
El remordimiento está al acecho.
A lo lejos, la iluminación, el honor y la paz mental.

Pies cansados transitan suelos ajenos.
Incansables y castigados, pasan de un mundo al otro.
Testigos de toda clase de eventos, suprema variedad.
ridícula su esperanza, triste su lucha.
Juntos jamás caerán.

Escrito originalmente el día 26 de Marzo del año 2018.

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